La Catedral de Santiago es una basílica que conjuga el espacio para el culto y la oración con el uso turístico y cultural. Sus espacios resultan atractivos para la visita y como escenario para producciones audiovisuales y reportajes, así como centro para el estudio y análisis de sus fondos documentales. La necesidad de regular sus usos hace necesario establecer una serie de normas con las que garantizar el normal desarrollo de actividades litúrgicas y otros eventos.

Para realizar reportajes fotógraficos y grabaciones en la Catedral es necesario contar con autorización.